sábado, 7 de junio de 2014

LENGUAJE Y APRENDIZAJE

Suelo recibir tanto en mi consultorio particular como en el ámbito hospitalario niños con trastornos del lenguaje que no fueron diagnosticados a tiempo padeciendo alteraciones que repercuten en el aprendizaje escolar. Es frecuente escuchar a Pediatras que dicen a los padres en etapas tempranas... "no se preocupe, ya va a hablar"...... Creo que es necesario e importante realizar los diagnósticos tempranamente para evitar así padecimientos posteriores.

El LENGUAJE es la herramienta con la que cuenta el niño para apropiarse del conocimiento y el docente debe utilizar al mismo como instrumento para acercarle la información. Por eso el lenguaje tiene un rol protagónico y mediador en el proceso de APRENDIZAJE.

Para la adquisición de la lectoescritura necesitamos de la organización del código fonológico, como de la conciencia fonológica y de la habilidad gnósica y práxica. Por eso el código lingüístico que va desarrollando en los primeros años de vida constituyen un pilar fundamental en la lectoescritura, que también se consigue a través de un proceso de aprendizaje, pero en este caso pedagógico.
En los primeros años de la escolaridad es necesario que los niños tengan un apoyo concreto para poder captar los conocimientos y una vez que lleguen a la etapa lógico-formal podrán de esta forma elaborar teorías basándose sólo en el lenguaje ya sin el apoyo senso-perceptivo.
Por eso cualquier dificultad que presente en la adquisición del lenguaje, tanto en el desarrollo fonológico-sintáctico ó semántico va a repercutir en el proceso de aprendizaje de la lectoescritura. De aquí surge la imperiosa necesidad de poder realizar los diagnósticos correspondientes lo más temprano posible.

Los niños con trastornos del lenguaje tienen posibilidad de sufrir alteraciones en el aprendizaje escolar, con una frecuencia seis veces mayor que los niños sin trastornos (Ingram, 1970).

Por lo general los niños que leen mal tienen dificultades en las habilidades verbales que implican segmentación, producción, percepción y comprensión del lenguaje (Delfior Citoler, 1996).

Lic. Daniel Guzmán
Fonoaudiólogo MN 8815 MP 4697
Hospital San Juan de Dios
Docente de la Facultad de Medicina USAL

domingo, 17 de noviembre de 2013

EL NIÑO RESPIRADOR BUCAL

El niño respirador bucal constituye una entidad clínica polifacética, que produce alteraciones que pueden afectar su desarrollo físico y psíquico.Su detección y corrección depende de la oportuna intervención de un equipo multiprofesional, que incluye al pediatra del niño, al otorrinolaringólogo infantil,al fonoaudiólogo, odontólogo, etc.La respiración bucal, propicia un terreno para que exista un aumento de las secreciones en las vías aéreas superiores y que a su vez favorecerá la alteración de la funcionalidad de los oídos, de los senos paranasales y con frecuencia desencadene crisis obstructivas bronquiales a repetición.Todo niño que respire por la boca es un respirador bucal, ya sea de causa funcional (como la succión del pulgar por tiempo prolongado) o mecánica (hipertrofia adenoidea).

Síntomas más frecuentes del respirador bucal
  • Tos seca
  • Tos nocturna
  • Incapacidad respiratoria
  • Apenas obstructivas del sueño
  • Trastornos en el desarrollo del macizo facial (paladar estrecho y hundido, mandíbula elongada)
  • Deglución atípica
  • Dientes mal implantados
  • Sinusitis
  • Otitis
  • Trastornos de la audición
  • Falta de atención
  • Retraso escolar
  • Alteraciones posturales
Las causas más comunes que provocan respiración bucal
  • Hipertrofia adenoidea y o amigdalina
  • Rinitis
  • Alergias
  • Desviación del tabique nasal
  • Hábito de succión prolongado del pulgar (más allá del primer año a segundo año de vida)
  • Mal oclusión dentaria
  • Enfermedades neuromusculares o retraso psicomotor
  • Características del desarrollo craneofacial de incidencia heredo-familiar.
 La Hipertrofia Adenoidea - comunmente conocida como "carnes crecidas", es la causa más frecuente de niños respiradores bucales.
Las adenoides y amígdalas son formaciones que asientan en la zona de la nasofaringe y orofaringe, estas formaciones al agrandarse (hipertrofiarse) interfieren en el normal paso del aire a través de la nariz, obligando lógicamente al niño a respirar por la boca para compensar ese déficit de aire.
Las adenoides inician su crecimiento a partir de los 9 meses de vida aproximadamente y este crecimiento se acentúa hacia los 3 años de edad.

A partir de los 5 años de vida comienzan a disminuir de tamaño en forma lenta pero sostenida.
Es por esta razón que actualmente hay tendencia de operar a menos niños de adenoides ya que muchos de ellos resuelven en forma espontánea con el paso del tiempo su hipertrofia adenoidea.

Esto no significa que ya no existan niños que requieran cirugías a edades tempranas. Se indica cirugía de adenoides a aquellos pacientes que presentan signos y síntomas muy característicos que los doctores evalúan de forma minuciosa a la hora de decidir una intervención quirúrgica. Con respecto al diagnóstico de hipertrofia adenoidea el pediatra se basa en un detallado interrogatorio para conocer la verdadera repercusión de la afectación y puede solicitar algunos estudios radiológicos (por ejemplo Rx de perfil de Cavum) para valorar él si el paso del aire es adecuado o se encuentra disminuido.Los síntomas más comunes de la Hipertrofia adenoidea son la respiración bucal y los resfríos persistentes. Otro dato importante es la presencia de ronquidos durante el sueño y la persistencia de boca abierta al dormir.
Es frecuente ver niños que se quejan de boca y labios secos.
Pueden presentar voz nasal, mal aliento, tos nocturna y en algunos casos broncoespasmos a repetición.Cuando la hipertrofia adenoidea es muy marcada los niños tienen dificultades para dormir, resoplan, roncan y pueden llegar a tener episodios de apneas del sueño. Un niño con hipertrofia adenoidea no descansa bien.

Otro dato importante es considerar que al ocurrir habitualmente en niños de 1 a 5 años de edad, etapa donde se adquiere el lenguaje y etapa base para el aprendizaje escolar que está por venir la hipertrofia adenoidea puede afectar el desarrollo cognitivo infantil.
Y más aún si a esto le sumamos la perdida de audición intermitente que pueden presentar por otitis y/o disfunción tubaria lo que acentúa más el riesgo de problemas escolares, distracción e inquietud.

Es muy frecuente que las maestras detecten a los niños que "escuchan poco" ya que son niños que aparentemente no prestan atención y molestan en el aula.
Esos niños requieren de evaluación médica para descartar trastornos de la audición secundaria a esta causa o de otro origen.Los niños respiradores bucales pueden presentar alteraciones posturales como hombros caídos, tórax hundido y menor respuesta a actividades físicas comunes


Tratamiento de los niños respiradores bucales
Lógicamente dependerá de la causa ya que no es lo mismo un niño con hipertrofia adenoidea leve, que uno grave o que un niño que presente su respiración bucal por prolongar el hábito de la succión del pulgar.
Es el pediatra de cabecera el encargado de orientar y acompañar a la familia en el seguimiento y tratamiento de estos niños y también el encargado de organizar las interconsultas necesarias con otras especialidades como Otorrinolaringología, Fonoaudiología, Kinesioterapia, Fisiatría, Odontología, etc.

Los padres de niños respiradores bucales deben ser conscientes que la resolución de este problema lleva tiempo y mucho esfuerzo pero que bien seguidos y controlados minimizan los riesgos que conlleva vivir con este tipo de cuadros.
Recuerde consultar con su pediatra si su hijo presenta respiración bucal habitualmente o cualquiera de los signos y síntomas que hemos detallado en este artículo.
 
Lic. Daniel Guzmán
Fonoaudiólogo MN 7646 MP 4697
 

viernes, 19 de julio de 2013

LA PÉRDIDA AUDITIVA Y SU DIAGNÓSTICO

El diagnóstico se realizará desde los servicios médicos.
- estudio audiológico completo para determinar el diagnóstico y definir las líneas y tipo de tratamiento.
- se establecerá el tratamiento (médico - quirúrgico y /o protético) según la realidad auditiva de cada uno de los niños.
- se prescribirá la necesidad de uso de prótesis auditivas.

El diagnóstico puede iniciarse en dos situaciones:
- en cualquier momento del desarrollo del niño, tan pronto se determine su necesidad.
-en los primeros años de vida, mediante el tamizaje auditivo universal.

Este tamizaje auditivo universal es una manera de identificar a recién nacidos con hipoacusia con o sin factores de riesgo. Se realiza en sus primeros días de vida para determinar si existe alguna alteración auditiva presente en el momento del nacimiento.
En caso que exista sospecha, se repiten y completan las pruebas a los 3 meses, lo que facilita que a los 6 meses pueda haber ya un diagnóstico fiable que permita iniciar el tratamiento audioprotésico y fonoaudiológico.
Se utilizar varias pruebas auditivas, otoemisiones acústicas, potenciales evocados auditivos de tronco cerebral potenciales auditivos de TC automatizados y potenciales auditivos de estado estable.
En Argentina, la sordera infantil afecta de 700 a 1200 bebés por año, por lo que la medida fue adoptada por la Presidenta de la Nación Argentina Dra. Cristina Fernández de Kirchner bajo la ley 24.415. http://msal.gov.ar/htm/site/hipoacusia/resolucion-ministerial.pdf

Para poder entender la pérdida auditiva es imprescindible conocer la estructura del oído y cómo funciona.
El oído está formado por 3 secciones diferentes que llevan a cabo tareas distintas, pero que trabajan coordinadamente para poder oír y procesar los sonidos
-oído externo
-oído medio
-oído interno


OIDO EXTERNO:
Compuesto por el pabellón auricular y el conducto auditivo externo (CAE).
Su función es recoger las ondas sonoras y conducirlas a través del CAE hacia la membrana timpánica.
Las dificultades que puede presentar son problemas en la recogida de las ondas sonoras y su transmisión hacia el tímpano causados por:
-anomalías congénitas
-infecciones del CAE
-presencia de tapones de cera o de otros objetos extraños en el CAE.

OÍDO MEDIO:
Compuesto por la membrana timpánica, cadena de huesecillos (martillo, yunque y estribo) y la trompa de Eustaquio.
Su función es transportar las ondas sonoras al O interno.
Las dificultades pueden darse en la vibración y su transmisión hacia el OI causadas por:
-alteración de la MT, perforación, ausencia, rigidez excesiva.
-dificultad de vibración de la MT como resultado de la obstrucción de la TE
-enfermedades diversas que afectan la movilidad de los huesecillos y alteran la conducción.
-alteraciones congénitas del OM.
Las dificultades en el OE y el OM tienen que ver con la incapacidad de conducir el sonido al OI y se denominan "pérdidas auditivas conductivas".
Entonces hablamos de pérdida auditiva conductiva o de conducción cuando hay un impedimento a nivel del CAE (ej, tapón de cera) o una dificultad en el funcionamiento del OM ( ej, otitis). Tienen solución médica y en pocas ocasiones precisan la adaptación de prótesis auditivas.
Son de buen pronóstico, ya que la magnitud de la pérdida no es importante, a la vez que al no estar afectado el elemento transformador de la energía vibrátil en estímulo eléctrico, comporta pocos problemas de inteligibilidad del habla.
Estas pérdidas tienen algunas características:
-en la mayoría de los casos se da en niños, no son permanentes.
-comportan disminución no superior a 60 dB.
-producen una alteración en la cantidad de audición.

OÍDO INTERNO:
Formado por la cóclea, el órgano del equilibrio CSC, y el nervio auditivo.
Convierte en señales nerviosas las vibraciones que llegan a la cóclea. Gracias a las células ciliadas que recogen las vibraciones agrupadas según la frecuencia de resonancia de cada punto, por lo que generan patrones diferenciados en cada frecuencia. Al ser estimuladas, las CC generan impulsos eléctricos que se transmiten al NA.
La pérdida de audición suele ser el resultado del daño en las diminutas CC de la cóclea o en su unión en las fibras nerviosas. Puede ser causado por:
-enfermedades y lesiones de nacimiento.
-medicamentos tóxicos para el sistema auditivo
-síndromes genéticos.
-exposición al ruido, virus, traumatismos craneoencefálicos, envejecimiento y tumores.
Las alteraciones auditivas que se originan en el OI o en la vía auditiva que va hacia el córtex cerebral se llaman perdidas neurosensoriales o perceptivas y se producen cuando las vibraciones no pueden convertirse en señales nerviosas y ser transmitidas hacia los centros auditivos cerebrales a través del NA. Esto puede ocurrir debido a la presencia de lesión en el OI (cóclea) o en las vías nerviosas que van desde el OI (nivel retrococlear) hacia el cerebro. No solo comporta una reducción en la percepción del sonido sino que afecta también a la inteligibilidad por lo que cuanta más pérdida más distorsionada es la audición.
Algunos autores utilizan el término sordera central para denominar las alteraciones que se producen en las vías auditivas y el córtex. Dado que esta distinción es difícil de establecer mediante las pruebas diagnósticas más habituales, usualmente se utiliza el término sordera neurosensorial como un todo.
En ocasiones una sordera neurosensorial pueden añadírsele dificultades conductivas por problemas a nivel externo o de OM. Cuando ocurre esto se dice que el niño presenta una pérdida auditiva mixta.

Cuando se mide el grado de pérdida auditiva de un niño se valora la intensidad sonora (dB) que necesita para percibir un sonido en las distintas frecuencias, estableciendo así su umbral de audición.
Se toma coo referencia la media aritmética de las pérdidas en las frecuencias conversacionales , 500,1000,2000 y 4000 Hz.

PÉRDIDA LEVE:
Umbral auditivo entre 20 y 40 dB que permite la percepción de la palabra, aunque pueden captarse con dificultad ciertos elementos fonéticos (por ej, la vibración). Tendrá dificultades cuando el mensaje se da en voz baja.

PÉRDIDA MEDIA:
Umbral entre 40 y 70 dB. Puede percibir la palabra sólo cuando es fuerte. El lenguaje puede desarrollarse de forma espontánea, aunque presentará retrasos en su evolución. Necesita prótesis para captar los elementos fonéticos del habla. Tendrá dificultades para captar el lenguaje sobre todo en ambientes ruidosos.

PÉRDIDA SEVERA:
umbral entre 70 y 90 dB. Dificultad importante en la percepción de la palabra, es necesaria la lectura labial y sobre todo el uso de prótesis. El desarrollo del lenguaje oral no se da de manera espontánea y necesita apoyo fonoaudiológico.

PÉRDIDA PROFUNDA:
Umbral superior a 90 dB. El aprendizaje de un lenguaje oral está muy comprometido. Necesita pistas visuales y lectura labial. Para el desarrollo del lenguaje oral, es necesario el uso de prótesis y el apoyo fonoaudiológico. Se dan dificultades importantes en el estado de alerta y en la estructuración espacio-temporal debido a la ausencia de estimulación auditiva.
Las pérdidas profundas a su vez se subclasifican en:
Profunda de 1er grado: restos auditivos hasta la frecuencia 4000 Hz.
Profunda de 2do grado: restos auditivos hasta la frecuencia 2000 Hz.
Profunda de 3er grado: restos auditivos hasta la frecuencia 1000 Hz.
Profunda de 4to grado: restos auditivos hasta la frecuencia 750 Hz.

Lic. Daniel Guzmán - Fonoaudiólogo MN. 7646


jueves, 28 de marzo de 2013

PROTEJA LA AUDICIÓN DE SUS HIJOS

La pérdida de audición inducida por ruido ocurre cuando las células ciliadas auditivas, las células sensoriales del oído interno sufren lesiones provocadas por la exposición a sonidos demasiado fuertes durante un tiempo prolongado. Pero, ¿cuándo el ruido es demasiado ruido? y ¿cuándo empieza el ruido a causar daño? Las respuestas están relacionadas: cuanto más fuerte sea el sonido, menos tiempo tardará en causar una lesión auditiva.

El sonido se mide en unidades denominadas decibeles. Los decibeles se comienzan a medir en cero, que corresponde a casi un silencio total y es el sonido  más débil que nuestros oídos pueden notar. Para tener una idea, un susurro mide 30 decibeles, y una conversación normal mide 60 decibeles. En decibeles, un incremento de 10 significa que el sonido es 10 veces más intenso o potente. Esto es 10 veces más fuerte para el oído. El sonido de la sirena de una ambulancia mide 120 decibeles, o que es casi un trillón (el 1 seguido de 18 ceros) de veces más intenso que el sonido más débil que los oídos pueden escuchar. Los sonidos que llegan a los 120 decibeles causan dolor de oídos cuando estamos muy cerca de ellos.
Los científicos consideran que, dependiendo del tipo de ruido, la intensidad o fuerza misma de las vibraciones causadas por los altos niveles de decibeles pueden provocar pérdida de la audición.

Estudios recientes también demuestran que estar expuestos a niveles de ruido dañinos desencadena la formación de moléculas en el interior del oído que lesionan las células ciliadas auditivas. Estas moléculas destructivas juegan un papel importante en la pérdida de audición que sufren niños y adultos que escuchan ruidos fuertes durante mucho tiempo.

La pérdida de audición inducida por ruido está relacionada con el nivel de decibeles de un sonido y por cuánto tiempo estamos expuestos a éste. La distancia entre nosotros y la fuente del sonido también es importante. Los sonidos se hacen más fuertes a medida que nos acercamos a la fuente y más débiles a medida que nos alejamos de ella. Al estar lejos del sonido, su intensidad y la posibilidad de provocar daños son mucho menores. Además, el impacto del ruido se va acumulando a lo largo de la vida. Si usted está expuesto a sonidos fuertes regularmente, con el paso de los años acumula el riesgo de tener lesiones permanentes.

La pérdida de audición inducida por el ruido también tiene que ver con los genes de la persona. Algunas personas son más propensas que otras a la pérdida de audición inducida por el ruido cuando escuchan ciertos sonidos. Actualmente se está investigando como determinar quién corre un riesgo mayor de pérdida de audición inducida por ruido y quién corre menos riesgo. Por esta razón, todos debemos proteger nuestra capacidad auditiva cuando estamos expuestos a ruidos fuertes.

Los investigadores que estudian la pérdida de audición en el trabajo han hallado que una persona que está expuesta a niveles de ruidos de 85 decibeles o más o un período de tiempo prolongado corre el riesgo de sufrir pérdida de audición.
Hoy día muchos de los aparatos que usan los niños tienen niveles de ruido por encima de los 85 decibeles. Por ejemplo, un reproductor de música MP3 tiene un nivel máximo de cerca de los 105 decibeles. Ese nivel es 100 veces más intenso que 85 decibeles. Se recomienda que la persona no se exponga a sonidos mayores de 100 decibeles por más de 15 minutos sin tener portectores auditivos. Además, la exposición constante a sonidos de 110 decibeles por más de 1 minuto sin protección aumenta el riesgo de pérdida permanente de la audición.
Sus oídos pueden ser el mejor sistema de alerta sobre ruidos que podrían llegar a ser peligrosos.
A tener en cuenta.....
El ruido es demasiado fuerte cuando:
- Usted tiene que alzar la voz para que alquien que está cerca lo escuche.
- Causa dolor de oídos.
- Se desarrolla un zumbido o silbido en los oídos, así sea temporalmente.
- No escucha como normalmente lo hace, sino hasta varias horas después de alejarse el ruido.
Recomendaciones:
- Use protectores de oídos, ya sean tapones u orejeras.
- Aléjese de las fuentes de ruido
- Baje el volumen de los aparatos.

Lic. Daniel Guzmán - Fonoaudiólogo MN. 7646

domingo, 3 de marzo de 2013

TRASTORNO GENERALIZADO DEL DESARROLLO (TGD)

El TGD es una alteración de origen neurobiológico que se manifiesta habitualmente en los niños durante los tres primeros años de vida.
En muchas ocasiones en lugar de TGD se prefiere hablar de los Trastornos Generales del Desarrollo del Espectro Autista porque este término abarca con mayor precisión todas las posibles problemáticas de las áreas del desarrollo.
El TGD afecta tres áreas del desarrollo:
1- Área de la comunicación: verbal y no verbal
2- Área de la socialización
3- Área de la imaginación, creatividad y juego, lo que genera intereses restringidos y/o conductas estereotipadas.
Por lo tanto todas las personas afectadas tienen, en mayor o menor grado, alteradas estas áreas. Los trastornos generalizados del desarrollo en el mundo son cada vez mas frecuentes: 1 en 150 nacimientos. Solo 20 años atrás la proporción era 1 en 10,000 niños, (incluyéndose en estos el autismo).

SINTOMAS
Cuando los padres observan o sospechan que el desarrollo de su hijo no es normal, es importante realizar una consulta con un especialista para tener un diagnóstico completo y un tratamiento a seguir.
Estas son algunas de las conductas ante las cuales hay que estar alerta:
  • No responde a su nombre.
  • No puede decir lo que quiere.
  • Está retrasado/a en su lenguaje.
  • No sigue consignas.
  • A veces parece oír y otras no.
  • No señala ni saluda.
  • No utiliza los juguetes de forma convencional
  • Mantiene juegos extraños
  • Prefiere jugar solo/a.
  • No se interesa en otros niños.
  • Hace poco contacto visual.
  • Parece estar en su mundo.
  • No presta atención.
  • Repite las actividades una y otra vez.
  • Pone las cosas en fila.
  • Hace berrinches.
  • Es hiperactivo.
  • Es oposicional y no colabora.
  • Realizan movimientos raros o incontrolados.
  • Es hipersensible a ciertas texturas o sonidos.
  • Camina en punta de pies.
Todavía no se han determinado las causas concretas del origen de este trastorno, pero este abarca aspectos como anormalidades en la estructura del cerebro, alteraciones en los neurotransmisores y probablemente una base genética.
En contra de los que se dice en muchas ocasiones, el niño que padece TGD es capaz de tener un buen contacto visual, demostrar cariño, sonreír y mostrar una variedad de emociones pero en diferentes grados.
Como cualquier otro niño, pueden responder al medio ambiente de forma positiva o negativa.

Es necesario enfatizar la importancia que tiene una temprana consulta al especialista ya que realizar un diagnóstico precoz le permitirá al niño y su familia seguir un tratamiento adecuado, promoviendo al máximo sus potencialidades.

Lic. Daniel Guzmán - Fonoaudiólogo MN 7646
CEFONAR - Agentina

miércoles, 24 de octubre de 2012

REFLEXIONES SOBRE EDUCACIÓN

Dice Freud: " Sólo puede ser educador quien es capaz de comprometerse  por empatía con el alma infantil y nosotros los adultos no comprendemos a los niños porque hemos dejado de comprender nuestra propia infancia. Nuestra amnesia de lo infantil es una prueba de cuánto nos hemos enajenado de ella. Cuando los educadores se hayan familiarizado con los resultados del psicoanálisis hallarán más fácil reconciliarse con ciertas fases del desarrollo infantil y entre otras cosas, no correrán el riesgo de sobrestimar las mociones socialmente inservibles o perversas que afloren en el niño. Más bien se abstendrán de intentar una sofocación violenta de estas mociones cuando se enteren de que tales intervenciones a menudo producen unos resultados no menos indeseados que la misma mala conducta que la educación teme dejar pasar en el niño. Una violenta sofocación desde afuera de unas pulsiones intensas en el niño nunca las extingue ni permite su gobierno, sino que consigue una represión en virtud de la cual se establece la inclinación a contraer más tarde una neurosis. El psicoanálisis tiene a menudo oportunidad de averiguar cuánto contribuye a producir enfermedades nerviosas la severidad inoportuna e ininteligente de la educación o bien a expensas de cuántas pérdidas en la capacidad de producir y de gozar se obtiene la normalidad exigida. Pero puede también enseñar cuán valiosas contribuciones a la formación del carácter prestan estas pulsiones asociales y perversas del niño cuando no son sometidas a la represión, sino apartadas de sus metas originarias y dirigidas a unas vías más valiosas, en virtud del proceso de la llamada sublimación. La educación debería poner cuidado extremo en no cegar estas preciosas fuentes de fuerza y limitarse a promover los procesos por los cuales esas energías pueden guiarse hacia el buen camino.
Tres cuestiones fundamentales:
- La severidad inoportuna e ininteligente de la educación contribuye a producir enfermedades nerviosas.
- La normalidad exigida se obtiene a expensas de importantes pérdidas en la capacidad de producir y de gozar.
- Las pulsiones sociales y perversas del niño (recordemos que el niño no es un perverso, ni un ser asocial, sino un niño. Sus tendencias, narcisísticamente marcadas, tienen la característica de resistir a los requerimientos sociales - que conspiran contra su narcisismo - y su modalidad sexual tiene características perversas polimorfas, es decir, perversas en múltiples formas, en tanto se organiza según pulsiones parciales. La sexualidad es perversa en caso de permanecer de tal manera en la vida adulta), cuando no son sometidas a la represión sino apartadas de sus metas originarias y dirigidas a unas vías más valiosas en virtud del proceso de la llamada sublimación, prestan valiosas contribuciones a la formación del carácter.
La pedagogía ha producido importantes y extensos desarrollos acerca del afán de normalización que caracteriza a los sistemas educativos que conocemos. Mucho se ha escrito acerca de la normalización y la normatividad. En esto, como en muchas otras cuestiones, Freud advierte tempranamente el problema. Y nos pone frente a una decisión; tal vez frente a una de las decisiones más profundas respecto del quehacer educativo. Muchas otras decisiones teóricas, técnicas y de la práctica cotidiana podrían quedar subordinadas a esta decisión fundamental. Entonces....¿Cómo y hacia dónde orientamos la práctica educativa?...¿qué buscamos?...¿qué nos proponemos?....en definitiva: ¿qué sujeto queremos contribuir a formar?
La teoría psicoanalítica nos dice que lo alojado en el psiquismo está indefectiblemente presente en las acciones humanas. No es posible dejar de lado lo que somos. Podemos alejarnos de los estímulos externos, pero no podemos huir de lo que somos, no podemos sacarnos de encima los contenidos y procesos mentales. La pulsión es un motor para la vida humana. Las tendencias eróticas y tanáticas, lo reprimido por represión primaria, los contenidos psíquicos que se asocian a lo reprimido por represión primaria están en contínua actividad. Algo hay que hacer con ello y de hecho algo hacemos, nos demos o no nos demos cuenta. Freud reconoce dos posiciones respecto a esto:
- Una violenta sofocación externa (que conduce a la represión).
- La orientación hacia metas valiosas, en virtud del mecanismo de sublimación.
En el primer caso distingue dos resultados:
- La contribución a la producción de enfermedades nerviosas.
- Una importante pérdida en la capacidad de producir y gozar.
En el segundo caso, la valiosa contribución a la formación de las mejores virtudes humanas.
Por eso:"Pensemos, estudiemos, investiguemos y decidamos a sabiendas y con compromiso"
Sabemos que la primera obligación de los profesionales de la salud es "No hacer daño" (juramento hipocrático).
¿En qué podría consistir en primer lugar, no dañar en el ejercicio de la práctica docente? José Cukier ("Efectos de la enseñanza enla génesis y patología de los ideales de los educandos") dice lo siguiente:
"Sugiero denominar didactogenia a la patología inducida por la enseñanza, por extensión del significado atribuido comunmente a la palabra iatrogenia. En esta primera parte enfocaré la didactogenia como un trastorno inducido en el educando por la personalidad narcisista del educador. Las características de este educador son la  arrogancia y la soberbia. Está infatuado en su convicción de estar por encima del educando, poseedor de la verdad, sin capacidad de empatía ni tolerancia a la frustración, con sentimientos de triunfo, control y desprecio (control, triunfo y desprecio conceptos introducidos por Melanie Klein, a los que llamó tríada maníaca). Poca paciencia, curiosidad, creatividad y posiblidades lúdicas. Deseoso de conseguir poder, no ascendiente. El ascendiente depende de las condiciones morales, el poder no implica necesariamente ascendiente y puede no tener connotaciones morales. Su poder, en lugar de respeto, genera miedo y provoca sometimiento o un símil de aceptación".
Retomando el interrogante formulado y después del pasaje de José Cukier, es importante dar algunas respuestas a modo de propuestas.
- No violentar por medio de la sofocación externa el mundo interno de los seres humanos constituídos como alumnos.
- No censurar los que se desconoce. No temer a lo que se presenta a veces de manera disruptiva. Abrir espacios y tiempo de interrogación acerca de lo que nos sorprende.
- No vulnerar la autoestima de los sujetos. Las maneras de dañar en este sentido son múltiples. Ridiculizar, descalificar las intervenciones, acciones y rendimientos de los alumnos; someterlos a evaluaciones de dificil resolución; calificarlos con bajas notas sin mayores explicaciones, sin devoluciones que generen aprendizaje, haciéndoles sentir que de nada vale volver a explicarles; exponer públicamente como forma de advertencia o a manera de mal ejemplo el bajo rendimiento; suberstimarlos, hacerles sentir que jamás o muy raramente llegarán a lograr objetivos; tener actitudes despectivas ante la dificultad para aprender un tema o para aprender en general, no permitir expresarse a quienes se supone que se equivocarán o cometerán errores; no admitir formas distintas de expresión y resolución de tareas; dar clase para unos pocos que pueden seguir sin dificultad los desarrollos; aislar manifiesta o tácitamente a quienes no pueden hacerlo; explicitar en forma pública o privada que "se ha regalado nota porque de todos modos nada puede lograrse con el alumno". Éstas constituyen algunas de las tantas maneras de vulnerar la autoestima.
- No someter a los alumnos a situaciones de frustración.
- No generar realciones que produzcan miedo en el alumnado.
- No generar relaciones con el docente, con el contenido del aprendizaje y con las formas de considerar y de evaluar el mismo que produzcan en los alumnos fastidio, desagrado o rechazo a la materia. Es muy habitual escuchar a niños, adolescentes y jóvenes hablar con desgano, con rabia o con disgusto de materias y temas que podrían y deberían ser apasionantes.
- No estimular la competencia, muy especialmente como supuesta forma de motivar el interés por aprender.
- No propender a lograr la adaptación acrítica, es decir, el sometimiento. Esto vale para la realidad escolar y para la social.
- No plantear situaciones de sobreexigencia y tensión.
- No pensar que hay una única manera de acercarse al aprendizaje; es decir, reconocer que pueden existir diferentes estrategias , procedimientos y recursos.
- No amenazar como forma de lograr disciplina.
- No sancionar arbritariamente.
-No generar desigualdades que den lugar a injusticias.
- No pensar que hay una sola forma de orden y organización.
- No favorecer actitudes memorísticas y repetitivas como modo fundamental de adquisición de conocimientos.
- No desconsiderar cuestiones que en los alumnos puedan constituir síntomas, censurándolos, descalificándolos por ello o tomándolos como fallas en las evaluaciones (por ejemplo, calificar con una nota baja a un niño con dificultades de dicción o timidez porque no es suficientemente claro en una exposición oral o bajar la nota en una evaluación escrita a un niño que por razones neurológicas o pisocológicas tiene dificultades al escribir y lo hace con letra de legibilidad dificultosa).
- No enfrentar a los alumnos entre sí poniendo a algunos como ejemplo para otros (el daño en ese caso es para unos y otros).
- No etiquetar a los alumnos (buenos, malos, inteligentes, indisciplinados)
- No asegurar que a los niños, adolescentes y jóvenes de hoy no les interesa nada y mucho menos aún antes de interrogarnos acerca de la relación de interés y compromiso (o desinterés y falta de compromiso) que los adultos (docentes y no docentes) mantenemos con las cosas del mundo (y con qué cosas).
- No censurar las diferencias de personalidad, de expresión, culturales (suponiendo que sólo existe una forma válida y verdadera).
- No confundir las propias creencias con conocimeitnos consolidados, evaluando (o juzgando)  a partir de las mismas.
- No sentirse dueño de la verdad y del saber (relacionándose con los alumnos desde ese supuesto lugar).
- No creer que la propia visión de la vida es la única o la mejor, descalificando explicitamente o de hecho otras visiones posibles.
- No asustar a niños, adolescentes y jóvenes con el futuro.

Es importante permitir, ofrecer, proponer actividades que den lugar a la expresión y de no pautar formas rígidas para ellas, maneras consideradas "buenas" y otras consideradas "malas" de realización de las mismas.
Recordemos que el mecanismo sublimatorio es una caso privilegiado del mecanismo de sobreinvestidura.
Cuando se suscitan en la escuela, dentro o fuera del aula, situaciones de conflicto, la posibilidad de reflexionar acerca de los sucedido favorece este último mecanismo. Es claro que muchas veces hay que imponer orden y lograr silencio como un fin en si mismo que como paso necesario para generar un clima que permita reflexión.
Si podemos reconocer la importancia de los mecanismos de sobreinvestidura y sublimación y tratamos de actuar en consecuencia, estamos favoreciendo significativamente la profilaxis de la neurosis de la que habla Freud.
Por eso es importante que los docentes reflexionen sobre estos conceptos ya que tienen el privilegio de intervenir en uno de los ámbitos más sensibles y potencialmente fértiles de la vida social. 

Lic. Daniel Guzmán
Fonoaudiólogo MN 7646

domingo, 20 de mayo de 2012

Dra. Patricia Vázquez Fernández una disertante de lujo!!!!

En el mes de la Fonoaudiología, CEFONAR Centro privado interdisciplinario de orientación, tratamiento e investigación en Fonoaudiología; tuvo el agrado de presentar a la Fonoaudióloga Dra. Patricia Vázquez Fernández, Directora del Doctorado en Fonoaudiología de la UMSA, e investigadora por excelencia, quien disertó sobre el tema: Creciendo en la pobreza; la implicancia en el desarrollo del lenguaje.
Un tema de actualidad para los profesionales de la salud y de la educación.
La Dra. Vázquez Fernández ha hablado de las características del niño que crece en contextos de pobreza y como repercute ésto en la comunicación. Cómo se produce la escolarización
de esos niños y como es la intervención
del profesional Fonoaudiólogo.

Una charla enriquecedora, llena de contenidos que el público ha valorizado enormemente permitiendo obtener nuevos e importantes conocimientos, que no están contemplados en la formación profesional curricular.
Su presencia ha honrado y engalanado nuestra casa. Nuestro agradecimiento y felicitaciones .

Lic. Daniel Guzmán - Fonoaudiólogo MN.7646
Docente de Posgrado de la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador.

domingo, 15 de abril de 2012

LA IMPORTANCIA DEL ABRAZO CONTENEDOR

La Psiquiatra infantil Marta Welch (EE.UU) fue quien comenzó a  aplicar el "holding time". Este abrazo contenedor tiene relación con el rol materno, contiene al niño dentro de límites que le ofrecen seguridad y así él puede expresar libremente sus sentimientos. La madre es consoladora, tranquilizadora, y organizadora de los límites del niño. Esta contención le da seguridad y es primordial para él. De esta forma el niño ya no debe retraerse para encontrar seguridad en sí mismo, es la madre la que permite, con el ritmo propio del mismo, que haga la experiencia de no ser dejado a su propia merced cuando él no sabe que hacer con él mismo. Por lo tanto siente que la madre se hace cargo de él, en un proceso beneficioso para ambos. Estos abrazos contenedores son practicados cada día en tanto dure la sintomatología. Se pueden programar o pueden tener lugar cuando aparezcan conductas estereotipadas,aislamientos, berrinches, etc.
En Argentina, en 1987, fue el eximio Profesor Dr. Carlos Wernicke (el cual tuve la suerte de tener como docente en mi Licenciatura y por el cual guardo un gran cariño y admiración), quién comienza a practicar una serie de abordajes simultáneos en el tratamiento de familias con niños con TGD bajo el nombre de Terapia de Contención. Él dice que es importante la participación de los padres en la terapia del niño.
Los resultados en la combinación de estos abrazos contenedores en el contexto de la orientación psicoeducativa de los padres se observan de inmediato con resultados satisfactorios. También es importante que nosotros como terapeutas podamos abrazarlo y darles la contención necesaria.
Orientar a los padres es uno de los roles principales para un terapeuta. Debemos informar , ayudar a encontrar soluciones, tranquilizar, educar, brindar contexto, y desculpabilizar. El terapeuta debe ser modelo y trabajar conjuntamente con la familia.
Los Fonoaudiólogos buscamos reestablecer y mejorar los sistemas funcionales del paciente y éste es un abordaje imprescindible a fin de ayudar a la maduración interrumpida.

Lic. Daniel Guzmán
Fonoaudiólogo MN 7646

martes, 7 de febrero de 2012

HIPOACUSIA NEUROSENSORIAL EN LA INFANCIA

La Hipoacusia es uno de los déficit sensoriales que ejerce un alto impacto negativo en el desarrollo normal del niño.La falta de detección de Hp neurosensorial de diferente grado es siempre incompatible con el desarrollo normal del habla y el lenguaje.La identificación tardía en niños pequeños ocasiona siempre retraso en el desarrollo del mismo, por este motivo cuanto más se retrase la estimulación del lenguaje a través de la audición, menos eficaz será la habilidad del niño para adquirirlo, no alcanzando el máximo de sus posibilidades de expresión.
La intervención temprana es fundamental, para el tratamiento de rehabilitación posterior del niño.
Los primeros 10 meses de vida del niño constituyen un período crítico para el desarrollo del lenguaje y se ha demostrado en numerosos estudios que hay grandes diferencias en la evolución entre los niños en los cuales se impleentaron programas de intervención temprana con los que no lo recibieron.
Lo sniños con Hp neurosensorial no suelen ser identificados tempranamente. Por eso es importante señalar la importancia del Balbuceo Canónico, es decir, la producción de sílabas bien formadas, con variación en las vocales y consonantes.
Es importante que el Pediatra tenga en cuenta esto, dado que su presencia alrededor de los 11 meses de edad descartaría la presencia de Hp severas a profundas. El B.C es le precursor del desarrollo del lenguaje en cualquier idioma.
El retraso en la adquisición del B.C es un factor predictivo de Hp, debiéndose implementar una pronta evaluación de lso niveles auditivos del niño.
En 1994 el Joint Commitee of Infant Hearing recomendó un screening universal en todos los niños, par ser detectados antes de los 3 meses utilizando O.E.A (otoemisiones acústicas) o BERA (potenciales evocados de tronco cerebral) redefiniendo los indicadores de alto riesgo y proponiendo un protocolo de intervención temprana a los 6 meses de vida del niño.
El screening por metodología subjetiva adolece de numerosas desventajas: debe realizarse en varias sesiones, analiza audición global y posee una interpretación subjetiva que dependerá de los estados de ánimo del niño, etc.
INTERVENCIÓN TEMPRANA:
- Evaluación por ORL experto en el manejo de los desórdenes otológicos infantiles.
- Evaluación con Audiólogo experto en la valoración de niños para determinar tipo, grado y configuración de la pérdida auditiva y asesoramiento de equipos y sistemas de amplificación (audífonos,etc).
- Evaluación por Fonoaudiólogo con experiencia en valoración y seguimiento de las habilidades comunicativas, para desarrollar un programa de intervención precoz.
- Educación, orientación y apoyo para el niño y la familia.
La audición es la vía fundamental a través de la cual se desarrollan el lenguaje y el habla. Este es un trastorno en la recepción sensorial, cuyas consecuencias se manifiestan en la producción verbal.
un niño con una H neurosensorial congénita no detectado a tiempo tendrá una serie de situaciones que incidirán desfavorablemente en su desarrollo congnitivo y emocional. A esto se le debe agregar el factor financiero, por la demanda de atención profesional especializada, la que será mucho mayor cuando el problema ya sea evidente y tardío para iniciar las intervenciones profesionales que correspondan (indicación del uso de sistma de ayuda auditiva apropiado a la pérdida auditiva y tratameinto de rehabilitación apropiado).
En la actualidad existe la posibilidad de resolución favorable de un alto porcentaje de Hp neurosensoriales profundas bilaterales a través de una adecuada estimulación y equipamiento temprano con los sistemas de ayuda auditiva que correspondan (audífonos, Implantes cocleares,etc) los que brindarán un mayor beneficio cuanto menor sea la edad de inicio del tratamiento y por ende de diagnóstico.
Es importante que el Pediatra derive a evaluación audiológica a los niños que presenten factores de alto riesgo o ante sospecha de sus padres de presentar hipoacúsia. Recordemos que la audición de un niño puede evaluarse a partir de las 48 horas de vida.

Lic. Daniel Guzmán
Fonoaudiólogo MN 7646
Docente de Posgrado de la Facultad
de Medicina de la Universidad del Salvador

domingo, 5 de febrero de 2012

NUESTRA SEDE de CEFONAR

Está ubicada en microcentro, Maipú y Av. Corrientes.
También se dictan cursos, seminarios, conferencias, etc.
Informes: de lunes a viernes de 14 a 20hs. 4328-7987
e-mail: danguzman@intramed.net
Director: Lic. Daniel Guzmán
Fonoaudiólogo MN 7646

miércoles, 28 de septiembre de 2011

"LA MEMORIA EN JUEGO"

ES UN APORTE A LA PREVENCIÓN PRIMARIA EN SALUD. NO ES UN PROGRAMA QUE PRETENDE RESTITUIR LA MEMORIA A LOS AMNÉSICOS, NI A PERSONAS QUE PADECEN TRASTORNOS NEUROLÓGICOS. LA MEMORIA EN JUEGO ESTÁ DISEÑADO PARA ADULTOS CON FALLAS DE MEMORIA SIN DETERIOROS PATOLÓGICOS.

miércoles, 3 de agosto de 2011

FRACASO ESCOLAR: UNA SEÑAL DE ALERTA TARDÍA

Patricia Reidy, Profesora en Discapacidades del Aprendizaje Escolar, Lic. en Fonoaudiología Docente Investigadora UMSA
Mónica Rousseau, Profesora en Neurología del desarrollo UMSA, Lic. en Fonoaudiología.            
Resumen: El porcentaje de niños que desarrollan una discapacidad del aprendizaje (DA) se encuentra entre un 5 y un 10 % de la población escolar. Poder prevenir esta dificultad a través de la detección de las alertas tempranas desde un enfoque cognitivo, permitirá intervenir evitando las consecuencias de orden emocional, cognitivo y social que se producen en el sujeto que padece este trastorno, y generando en los que lo rodean un beneficio al sentirse partícipes al colaborar en su recuperación.
Introducción
El término “fracasar” nos remite a fallar, a no lograr un objetivo, y el “alerta” es un aviso, es estar prevenido para poder alcanzar una meta.
Si trasladamos estos conceptos al ámbito educativo, las implicancias que podrían haberse evitado o al menos minimizado, como consecuencia de no lograr un rendimiento académico funcional, provocarán frustración, pérdida de interés y emociones negativas que involucrarán al sujeto y a su entorno.
En los primeros grados encontramos niños que no pueden hacer frente a las demandas de las tareas que se les presentan, las que comprenden al aprendizaje de la lectura, la escritura y las matemáticas. Estos objetivos incluyen la incorporación de dos sistemas de representación: el código alfabético y el numérico, para poder utilizarlos a corto plazo de manera operativa, en tareas escolares que aborden una variedad de temas. Estos niños pueden fallar en el acceso a ambos sistemas o solo a uno de ellos (concepto de modularidad de la mente), porque cada aprendizaje implica un sustrato específico para captar la complejidad en él implicada. Además, con respecto a la modalidad de la didáctica, si bien es conveniente que el contenido se presente de manera sistemática, puede ocurrir que el niño necesite un mayor énfasis en la manipulación de objetos concretos para poder abstraer, o un seguimiento más individualizado, o que no logre adecuarse a los tiempos en que la información es impartida por presentar un ritmo lento.
En grados más altos, la problemática se agudiza ya que al no haberle ofrecido al niño las mejores alternativas para su desarrollo académico, el desfasaje se hace más pronunciado en las distintas materias apareciendo fallas de razonamiento cuando debe asociar conceptos, falta de habilidades para manejarse con los textos, pobreza discursiva, dificultades de comprensión en oraciones de sintaxis compleja cuando deben hacer inferencias, estas son algunas de las consultas más frecuentes. Para evitar este desfasaje se recurre a medidas paliativas como: repitencias, exceptuarlo de determinadas materias, el apoyo de tutores que deben “procesarle” todas las materias, o simplemente el “dejarlo pasar” a pesar de mostrar un bajo rendimiento académico, logrando finalmente que no active sus propios procesos de aprendizaje. Como respuesta a esto, el niño desarrolla una serie de conductas negativas hacia el aprendizaje, tales como: rechazo hacia el colegio y hacia todo lo que tiene que ver con el estudio, tareas incompletas, oculta o miente a los padres acerca de sus obligaciones estudiantiles, y es aprensivo a toda ayuda terapéutica pudiendo llegar a la deserción escolar.
Enfoque teórico
El estudio de esta problemática comenzó hace más de medio siglo y desde la psicología cognitiva trataron de determinar cuáles eran los factores causales. Se mostró un especial interés en distintas habilidades o procesos perceptuales, cognitivos, lingüísticos, ejecutivos, que se desarrollan y afianzan a lo largo de la evolución del neurodesarrollo, y que implican la integridad del sistema nervioso central. La capacidad para los aprendizajes escolares se fundamenta en estos procesos, y si alguno no se desarrolla convenientemente o en el momento adecuado, se están sentando las bases para la aparición del llamado “problema de aprendizaje”. El enfoque neuropsicológico que integró la psicología cognitiva con las neurociencias aportó no sólo el análisis de la relación cerebro-conducta (exploración funcional del cerebro), sino también modelos de procesamiento de la información que nos permitieron entender con mayor fundamento los procesos y subprocesos que constituyen el sustrato de los distintos aprendizajes. Esto nos lleva a definir qué se entiende por “Discapacidad de Aprendizaje” (DA), y para ello mencionaremos la definición elaborada por el National Joint Committee on Learning Disabilities (NJCLD 1994), que transcribimos a continuación:
..."Dificultades de aprendizaje es un término general que hace referencia a un grupo heterogéneo de desórdenes manifestados por dificultades significativas en la adquisición y uso del deletreo, habla, lectura, escritura, razonamiento o habilidades matemáticas. Tales desórdenes son intrínsecos al individuo, presumiblemente debidos a una disfunción del sistema nervioso, y que puede darse en cualquier momento de la vida. Con las dificultades de aprendizaje pueden concurrir déficits en la conducta de autorregulación, en la percepción social y en la interacción social, aunque por sí mismas no constituyen una dificultad en el aprendizaje. Aunque las dificultades en el aprendizaje pueden tener lugar concomitantemente con otras condiciones que generan déficits en el aprendizaje (por ejemplo déficits sensoriales, retraso mental, problemas emocionales graves) o con influencias extrínsecas (tales como diferencias culturales, insuficiente o inapropiada instrucción) éstas no son el resultado de tales condiciones o influencias"
Dada la condición de pluralidad del término “Discapacidad del Aprendizaje”, se ha enfatizado en distintos aspectos según los autores consultados:
Si la mirada es desde una perspectiva etiológica, el inconveniente que se nos presenta es que existen muchas DA de etiología desconocida, y algunas que pueden presentar un origen similar pero manifestaciones disímiles que ameritan intervenciones distintas (Dockrell J, Mc Shane J, 1992)
Para Rhea P.2001, tanto las DA como el Trastorno Específico del Lenguaje fueron pensados por mucho tiempo como consecuencia de daño neurológico. A pesar de que ese daño o esas diferencias son difíciles de demostrar en la práctica, es lógico asumir que como el lenguaje y el desarrollo cognitivo son mediatizados por el sistema nervioso central, los déficits en esas capacidades tienen algo que ver con los factores neurológicos.
Si utilizamos un criterio de exclusión que proporciona especificidad la DA se daría en niños con inteligencia normal y sin otros déficits neurológicos, sensorial, psiquiátrico o socio cultural comprobados. Sin embargo, estudios multifactoriales demostraron que estos trastornos específicos pueden estar asociados a la motricidad, a la aptitud visuoespacial, a la organización secuencial, a la atención selectiva, a la memoria y/o a diferentes componentes del lenguaje (Siegel L.S., Le Normand M.T., Plaza M., 1997)Narbona J., 1997, incluye dentro del examen de la neuropsicología clínica infantil un grupo de sujetos que “…sin patología neurológica o psicosensorial mayor, padecen trastornos específicos del desarrollo de ciertas capacidades como el lenguaje, la lectoescritura, la psicomotricidad, etc. (trastornos de aprendizaje)”
En síntesis, la diversidad del término DA implica considerar que un niño que presenta esta dificultad involucra un marco amplio de variables que conforma una tipología propia donde coexisten: La estructura innata del sistema cognitivo, la codificación de la información que es mediatizada por el sistema lingüístico, la atención, la memoria y la motivación, como elementos estructurantes de su modalidad de aprendizaje.
Habitualmente los padres pueden no darse cuenta de este trastorno porque las fallas son sutiles, y el niño cumple con los parámetros de desarrollo establecidos en la consulta médica, no evidenciándose una alteración severa, como por ejemplo, una parálisis cerebral, un síndrome de Down, etc.
En algunos casos la demora en la aparición del habla, la dificultad para adquirir palabras nuevas, la inquietud incesante, los olvidos frecuentes, el procesamiento lento, o algunos signos neurológicos menores, son indicadores de que algo está pasando en edades tempranas, y la intervención puede lograr compensar estos aspectos. En otros, se observan ciertas “particularidades” pero no se les suficiente importancia para realizar una consulta, o al realizarla, es minimizada por el profesional demorando el acceso a un diagnóstico precoz. De esta manera estas conductas se “cronifican” afectando algún aspecto de su desempeño escolar.
Es recomendable consultar a un profesional que conozca la historia evolutiva del niño, y que tenga una mirada interdisciplinaria, la que le permitirá ver al sujeto en su totalidad, y hacer la derivación adecuada.
Teniendo en consideración que lo que le afecta a un sujeto repercute en un contexto y este último también condiciona al primero, debemos contemplar la influencia de lo ambiental como otro factor de relevancia. Brofenbrenner (1974,1977) lo describe en su teoría ecológica, donde ubica al niño en el centro de una serie de estructuras que se amplifican en varios niveles. Considera que todo niño se desarrolla y crece en un medio ambiente que lo influye. Sugiere un microsistema que incluye a la familia, los pares, y el aula; un mesosistema en el que figuran la red de interrelaciones de los contextos del entorno inmediato al niño, los docentes –padres; un exosistema, el barrio, la ciudad; y un macrosistema, que incluye la cultura, la política, los modelos económicos y las condiciones sociales. Años más tarde junto a otros colegas (Brofenbrenner,Ceci 1993/1994;Brofenbrenner, Crouter,1983;Brofenbrenner, Morris,1991) propuso cuatro componentes del desarrollo humano partiendo de la biología, la psicología y la conducta, describiendo un proceso-persona-contexto-tiempo, para la formulación de la teoría bio-ecológica ( el modelo PPCT) donde el desarrollo del proceso mental incluye la dinámica relación entre individuo y contexto, la persona con su bagaje característico biológico, cognitivo, emocional y de conducta, y las múltiples dimensiones de la temporalidad (ontogenética, tiempo histórico y familiar).
Tomando en cuenta la importancia de estos conceptos elaboramos una guía de observación para agregar a nuestra evaluación diagnóstica de niños en etapa inicial, la información del docente de su sala.
Podemos definir entonces a los niños con discapacidad de aprendizaje como aquellos que presentan deseos de aprender, que se esfuerzan y no lo logran, que sienten que no pueden, y que “descansan” sobre algún familiar o docente particular que les ayuda a procesar la información que ellos no podrían elaborar de forma autónoma.
¿Qué es lo que está fallando cuando no pueden acceder a estos conocimientos?
Alerta temprana
En la literatura acerca de los trastornos de aprendizaje se han utilizado términos como “madurez”, “prerrequisitos”, “factores predictivos”, “habilidades facilitadoras”, para nombrar a aquellos aspectos que, cuando son deficitarios, influyen o “anuncian” el posible fracaso escolar. Independientemente del nombre que utilicemos, es fundamental identificarlos e intervenir lo más tempranamente posible con el fin de prevenir futuras dificultades escolares.
Dado que durante los primeros años de vida es donde se da la mayor plasticidad cerebral, la detección temprana de riesgo de DA permite aplicar estrategias adecuadas anticipadamente con mejores resultados.
Para detectar estos déficits se pueden utilizar en una primera etapa, pruebas rápidas de despistaje (screening), que nos permiten orientarnos hacia una búsqueda más exhaustiva en el o los dominios comprometidos.
Refiriéndonos a los niños preescolares, hemos realizado una experiencia en la ciudad de Buenos Aires en los años 1994/95 aplicando una prueba de despistaje a la que llamamos Screening Madurativo Preescolar (SMP). La misma consistió en una muestra de 123 niños de una escuela pública entre 3.5 y 6.5 años. Las áreas exploradas se seleccionaron teniendo en cuenta los factores madurativos de orden neuropsicológico: Examen de habla, madurez para la lecto-escritura identificación de las primeras letras, repetición de secuencias de vocales, percepción visual pura, percepción visomotora, conservación de la cantidad, y lenguaje (razonamiento y conceptualización). Para corroborar los resultados de la prueba aplicada, luego de un año, se seleccionaron a aquellos niños que habían presentado valores descendidos en el SMP y que no habían recibido tratamiento reeducativo y un grupo control. Ambos grupos tuvieron que completar una selección de tareas funcionales propias del nivel de primer grado. Esto nos permitió corroborar que los niños con puntaje inferior al promedio presentaban fallas en el aprendizaje (errores en la decodificación y comprensión lectoras, en la expresión escrita, en la resolución de cuentas, etc.). El objetivo de este tamiz no fue establecer un perfil estandarizado de nuestra población escolar, dado que para esto hubiera sido necesario un estudio a mayor escala, sino simplemente identificar los alumnos en riesgo, para realizarles una evaluación completa y, a partir de allí, brindarle las ayudas que fueran conveniente. Se puede prevenir, y esa tarea insume poco tiempo.
El abordaje entonces debe incluir estrategias a aplicar en el contexto en el que el sujeto este inmerso. Para ello mencionamos una serie de medidas que pueden resultar de utilidad para quienes son parte del entorno de un niño con dificultades de aprendizaje.
Pautas para el abordaje escolar de niños con dificultades de aprendizaje:
Si bien no existen dos perfiles iguales, podríamos decir que las estrategias que mencionamos a continuación pueden ser facilitadoras del aprendizaje escolar en una gran mayoría de niños con dificultades de aprendizaje. Ante la percepción del docente de que un niño presenta dificultades se sugiere:
-Disminuir el ritmo de presentación de la información y, si esto no es suficiente, optar por un método adaptado.
-Aumentar los canales de ingreso de la información: visuo-auditivo, auditivo-táctil, etc.
-Evaluar en función del perfil particular y no de los logros del resto del grupo.
-Elegir procesos educativos que busquen otras estrategias de afrontamiento de la tarea. Ej. Mayor manipulación de material concreto si el tema revista cierta complejidad para él.
-Intervenir preventivamente y paliativamente.
-No esperar que espontáneamente transfieran lo aprendido a nuevas situaciones, sino más bien realizar más ejercitaciones para asegurarse la comprensión.
-Tener en cuenta las debilidades, pero también las fortalezas para apelar a ellas compensatoriamente.
-No exigir la realización de la tarea en un tiempo establecido. Tareas sin apuro disminuyen el estrés dado que tardan más en realizar las tareas y en copiar del pizarrón.
-Si la tarea es extensa, dividirla en pasos.
-Permitirle el uso de ayudas memoria dado que son frecuentes las dificultades para memorizar, para recordar los nombres, fechas, tablas de multiplicar etc.
Conclusiones:
Las DA conforman un porcentaje importante de la población escolar.
Las características de este trastorno pueden alertarse tempranamente dado que las DA suelen estar presentes en el inicio de la escolaridad.
En algunos casos las alertas tempranas se solapan y la DA eclosiona en grados más altos cuando la exigencia académica es mayor que la capacidad cognitiva del niño.
El poder elaborar un perfil del funcionamiento cognitivo completo del niño que incluya todas las variables: el sujeto, su entorno y sus posibilidades académicas permitirá prevenir un futuro fracaso escolar.
La intervención en DA contemplará las potencialidades del niño, sus fortalezas para palear un déficit, su interacción con las demandas de la tarea, sus niveles de atención, memoria y ejecución.
Al prevenir el fracaso escolar evitamos sus consabidas consecuencias, como son: la frustración, la baja autoestima, el rechazo hacia el estudio. El fracaso como alerta, quiere decir que en muchos casos se perdió un tiempo valioso. El poder alertar a tiempo posibles dificultades y actuar en consecuencia a través de estrategias rehabilitadoras, y/o compensatorias, en una visión tripartita: niño, familia, escuela, le permitirá al sujeto contar con herramientas para desenvolverse con mayores conocimientos y recursos en los distintos medios donde deba desempeñarse. Debemos saber que “Siempre se está a tiempo” para poder estimular y rehabilitar funciones pero cuanto mas a tiempo se haga es mejor.

OTORRINOLARINGÓLOGOS POR ZONA

Ciudad Autónoma de Buenos Aires Dra. Silvia Zapata (Otorrinolaringóloga)
Turnos: 4832-6622 / 4833-2119 (Lu. a Vie. 15 a 19 hs)

Zona Oeste
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Especialistas de mi más absoluta confianza.
De esta forma comenzaremos un trabajo Vocal consciente y sobre bases sólidas.

sábado, 2 de abril de 2011

LA FINALIDAD DE UN TRATAMIENTO FONIÁTRICO

La finalidad de un tratamiento foniátrico varía de un paciente a otro. En la mayoría de los casos lo que buscamos es facilitar la comunicación y en algunos normalizar la función vocal, o sea reestablecer la función de manera que el perfil vocal se sitúe dentro de los límites normales aceptables. Cuando la patogenia incluye una patología orgánica irreversible o degenerativa, puede iniciarse un tratamiento de la voz para mantener el grado de función existente durante el mayor tiempo posible y reducir las conductas compensadoras ineficaces. Cuando se opta por la cirugía u otra intervención médica como enfoque terapéutico primario puede aplicarse un tratamiento de la voz preoperatorio para eliminar los abusos vocales y proporcionar modelos de optimización de la voz postoperatoria. Los programas de tratamiento postoperatorios están diseñados para facilitar la adaptación de los pacientes a los cambios estructurales y optimizar los resultados de las intervenciones medicoquirúrgicas con un ajuste fino técnico. En unas circunstancias de asistencia sanitaria ideales, la finalidad principal de los programas de tratameinto de la voz para sus usuarios profesionales sería prevenir las disfonías relacionadas con el abuso o uso inadecuado de la voz.
Daniel Guzmán
Fonoaudiólogo
MN 7646

domingo, 27 de marzo de 2011

PATRÓN DE CIERRE DE CUERDAS VOCALES

El patrón de cierre de los RV depende de la PS y de la condición mucosa y muscular de los RV. El ciclo vibratorio está formado por una fase abierta durante el cual el epitelio se separa por la acción del aire y una fase cerrada de menor duración en la que los RV se aproximan. La proporción promedio de fase abierta durante el ciclo vibratorio es el cierre de fase. Este puede variar según las condiciones de tono e intensidad. La duración de fase cerrada puede disminuir en casos que limiten el cierre, como la disminución del tono muscular o parálisis, puede aumentar en casos de hiperfunción valvular. El patrón de cierre también cambia según el sexo, en la voz normal de mujeres adultas se observa un cierre predonimante en la parte mem-branosa de la glotis (parte anterior) dejando un hiatus posterior (P.Farias 2007)



Daniel Guzmán
Fonoaudiólogo MN 7646

OTITIS MEDIA CON EFUSIÓN

Secreción en OM sin síntomas agudos causado por obstrucción de la TE. Signo: ausencia de síntomas clínicos (infección del oído silente). Los padres suelen detectarlo tempranamente a través de los cambios de conducta.Alta incidencia en niños menores de 2 años también puede aparecer hasta los 6 años. Provoca una pérdida auditiva conductiva temporaria de leve a moderada, disminución del input auditivo que interfiere en años cruciales para la adquisición del lenguaje. Esta patología provoca un impacto en el desarrollo del lenguaje oral.



Daniel Guzmán
Fonoaudiólogo MN 7646